viernes, 16 de diciembre de 2016

Cumpleaños

Pues fue mi cumpleaños número 25, y me hizo pensar algunas cosas:

Tengo 25 años de ser virgen
Tengo 25 años sin novia
Tengo 25 años sin éxitos reales
Tengo 25 años y una carrera y media
Tengo 25 años y aún vivo con mis padres
Tengo 25 años y no veo para cuando adelgazar
Tengo 25 años y aún no encuentro a algún amigo que me llegue a conocer
Tengo 25 años y me enamoré de una lesbiana
Tengo 25 años que no veo la hora de que me toque un buen golpe de suerte
Tengo 25 años valiendo vergas en este mundo

Y me he olvidado de muchas cosas que había pensado y que solamente me dan más p'abajo, cosas que no quiero recordar y que aún me mantienen mal...

Gracias Pery por no aparecer temprano.
Gracias Magdiela por no aparecerte.
Gracias Marcela por no acordarte que cumplia años.
Gracias Misael por dejarme por una vieja.

Y gracias de verdad, Sergio, por estar ahí.

Aun año del año... todo aleatorio

   Me duele escuchar música triste...
   No soporto por mucho tiempo la música de banda pero escriben bonito, o así lo hace ver una tal Griss Romero.
   Ahora que ya logré empezar esto, es necesario no contar nada de lo que viví no de lo que vendrá, porqueno tiene mucho sentido.
   Me he vuelto a enamorar de una manera distinta, de una manera en la que no sufro por no estar a la altura de ella, de una manera en la que siento no me dolerá que no sucedan las cosas. Y no estoy anticipando a que esto fracase como tantas veces he fracasado antes, si no porque, quizá la realidad me está alcanzando y el ser optimista se me está acabando.
   Llevo ya bastante tiempo siendo yo y no puedo ser nadie más.
   A todo esto, pues lo que puedo hablar de hoy es de lo que nunca callo con mis amigos, los pocos que me quedan, es sobre mis sentimientos, pues nunca los he negado, no puedo permitirme negar lo que siento sobre todo, pero si puedo ser prudente, pues ya no estoy niño, ya van 30 y algo años y aún no maduro ni tantito. No tengo madre para muchas cosas, sobre todo cuando se trata de mi y mi salud; y es doloroso saber que no me permito hacer algo al respecto. El cigarro me está matando y no es vicio, es ocio, no es vicio, es hábito. Soy más cabeza dura de lo que creí, mas cuadrado de lo que me hubiese gustado admitir años atrás. No cambio, no logro cambiar, y no me aterra el cambio, me aterra el éxito quizá, pero no, eso es una pendejada, es una locura, pues no es eso, parece ser que si es el cambio mismo. Llegué a una zona de confort, que se amplió con el aumento de sueldo que tuve, lo que dejé, permití que me anclara más a esa zona en la que todo aparentemente se siente tan bonito, tan agusto.
   Siento muchas cosas cuando es el momento de sentirlas, como ahorita, tengo tres días escuchando música dolida, covers de banda por esta muchacha y creo que es porque, quizá de alguna manera estoy aligerando la carga de Marcela, obligándome a sentirme triste cuando no estoy platicado con ella, para que cuando si lo estoy, tener toda la actitud positiva y no dejarla caer.
   Y la vi el fin de semana y me quebré, dejé que se quebrara pero tenía que ser así, ya estaba muy estresada ella.
   Y me duele su ex, me duele Michelle que parece que solamente tiene amigas falsas, que su mamá no parece darle un poco de apoyo.
   Yo no debería sentir estas cosas, no debería permitirme cargar con problemas ajenos, pero no me queda de otra, pues prefiero mil veces ignorar los mios, ignorar mi soledad, ignorar mis problemas de salud, ignorar mi estancamiento emocional, espiritual, académico, profesional.
   Yo no debo de permitirme esto, pero es lo que me hace ser quien soy, eso soy, y no así de bueno como lo describo, también tengo mis miles de errores, de defectos.
   Ya estoy hasta la madre de mi.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Vete tranquila, no hay necesidad de ofendernos.

   Vete tranquila, que se que no me vas a extrañar.
   No extrañarás mis ronquidos interrumpiendo tus sueños, ni el hecho de que me despertaras varias veces a mitad de la noche para decírmelo y que al instante me disculpara e inmediatamente me quedase dormido nuevamente para seguir roncando.
   Tampoco vas a extrañar que sea tan terco en cualquier discusión o que me ponga pesado con alguna persona que estés conociendo y sienta yo que solamente quiere llevarte a la cama.
   No vas a echar de menos que nunca me alcance el dinero para invitarte a salir o para comprarte cosas bonitas tampoco.
   No creo que alguna vez vayas a pensar con nostalgia en el hecho de que me levantaba temprano para hacerte de desayunar y después llevarte al trabajo a tiempo.
   Menos te acordarás de todas las ocasiones que rechazaste un café negro hecho en casa, porque preferías un moka de alguna otra parte.
   Vete tranquila pues me sobra paciencia como para caer en juegos en los que intencionalmente quieres hacerme caer para hacerte la ofendida y tomarlo de pretexto para irte.
   No me echarás de menos pues no existo para ti a menos que me necesites.
   Tranquila, puedes irte tranquila, no necesitas de ningún pretexto.
  Sólo cuidate... Solamente cuídate.

viernes, 2 de octubre de 2015

De lo que estoy viviendo.

   Durante los últimos dos meses he estado viviendo una especie de matrimonio con una amiga.
   Podría decirse que me di cuenta de que sabré responder a las solicitudes básicas (alimentar, transportar, escuchar). Pero sin engañar a nadie más que a mi persona, esto me está dañando. Me daña mucho más que otras situaciones por las que he pasado.
   Digo "simón!" a casi todo, a todo lo que esté a mi alcance, dentro de mis posibilidades. Y como todo en la vida, aunque me haya resistido, empezó a tomar ella un lugar en mi corazón. Pero escucharle hablar sobre exes, sobre futuras parejas, me derrumba aunque no lo muestre.
   Y no todo es eso pues también, después de casi cinco años de compartir casa con mi compadre y amigo, se muda. Una mudanza que se veía venir, pero se siente un tanto extraña y nostálgica verlo tan cerca.
   Y por si fuera poco, a quien trato con todo mi cariño y amor y de quien no recibo un abrazo, ahora embobada con alguien mucho mayor que ella, ya se le ven las inteciones de mudarse, por lo que me quedaría solo, tal cual como llegué aquí, tal cual como debería irme.
   Ni más sabio ni más pendejo, solamente diferente.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Del amor y otras cosas que no me funcionaron...

   Creo que cada vez me es más fácil perder el entusiasmo y encanto hacia el amor. No del filial, si no del otro, de ese que todo el mundo parece estar buscando y encontrando.

   Necesité ayuda un par de ocasiones y es extraño, porque la recibí quizá cuando no la esperaba, de quien creí no la obtendría, sabe, es raro todo esto; y es por lo que voy en estos momentos. No puedo recibir ayuda ya, toda parece vana, con un afán de agradar a alguien más, con el fin de cumplir una cuota de buenos propósitos, yo qué se.

   Creo que es necesario, como dicen muchísimas personas en esta vida -y parecen no estar equivocadas-, de ver por mi, después por mi y finalmente por mi; que en lo personal no me funciona. Digo, si hay ocasiones, en las que veo mi seguridad, mi bienestar o más que nada caprichos; pero como tal, de ser yo sobre todas las cosas no lo logro, aunque así le parezca a muchos mi comportamiento. No importa, lo que piensen los demás si ha sido un factor importante pero como imbécil y metiche que soy, no porque vaya a actuar en consecuencia de ello.

   Digo de otras cosas que no me funcionaron, porque... más que nada son los caprichos cumplidos con miras a algo más y no estoy haciendo nada de provecho con tales cosas. Muy poco a decir verdad.

   Tendré que levantarme más temprano, morderme un huevo y hacer que las cosas pasen, nomás para tener algo que hacer.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Confesiones ajenas.

Vale la pena tomarse el tiempo de leer esto. Y más en estos tiempos en los que vamos viviendo la vida de prisa, sin detenernos ni un momento a mirar dentro.

¡Hola!
Soy la ansiedad, no te asustes… vengo en son de paz, por cierto, ¿por qué te asustas tanto ante mi presencia?
Digo, sé que sientes horrible cada vez que aparezco, que te desesperas y quisieras mandarme a volar, sé que si pudieras… me matarías, sobre todo porque crees que soy yo la que te quiere matar o hacer daño, pero créeme, si no te he matado, no lo voy a hacer.
No estoy aquí para hacerte daño, mucho menos para volverte loco, creo que ya te lo he demostrado cada vez que llego a tu cuerpo, hago un relajo y te asusto, pero al final del día… no te he matado, no te has vuelto loco.
Si pudiera, lo haría, pero esa no es mi idea.
La verdad es que aparezco y te hago sentir todo eso porque no había logrado encontrar otra manera de hacerme escuchar por ti, estabas tan ocupado tratando de ser exitoso, productivo y de demostrarle a los demás que eres digno de ser amado… que no escuchabas mis pequeñas señales.
¿Recuerdas esa vez que te dio un dolor de cabeza? ¿O cuando tuviste insomnio por más de 2 horas? ¿O qué tal esa vez que sin razón aparente te soltaste a llorar?
Bueno, pues todas esas veces era yo tratando de que me escucharas, pero no lo hiciste, seguiste con tu ritmo de vida, seguiste con tu misma manera de pensar… Entonces intenté algo más fuerte, hice que te temblara el ojo, que se te taparan los oídos y que te sudaran las manos… pero tampoco me quisiste escuchar.
Aunque acá entre nos, los dos sabemos que sentías mi presencia, es por eso que cuando te quedabas tranquilo… o era momento de estar sólo contigo mismo, en soledad… te empezabas a poner nervioso, como si algo te impidiera quedarte quieto.
Te desesperabas, porque no “entendías” con tu mente racional lo que estaba pasando, y claro, con tu mente racional no me ibas a entender.
Así es que por eso me he rendido y decidí escribirte.
Y te felicito si estás leyendo lo que te digo, porque significa que ya tienes el valor de escucharme, y créeme, nadie mejor que yo sabe de tu gran habilidad para evitarme y salir corriendo, huyendo de mí como huirías del monstruo en el bosque oscuro.
Como esas veces que me evitas y te distraes embobándote horas con la televisión, viviendo las vidas de otras personas que ni conoces para no enfrentar que la tuya no te gusta.
O qué tal, de esas veces que con un par de cubitas lograbas adormecer tus nervios e inquietud; y ni qué decir de esas otras substancias que más allá de adormecerte, te fugan de esta realidad que no quieres enfrentar.
Pero bueno, espero que ahora estés listo y lista para enfrentar tu realidad y escucharme por fin. Espero que estés listo y lista para enfrentar la verdad de tu vida y de ti mismo tal y como es, sin máscaras, sin atajos… sin pretensiones. Así es que aquí te van las cosas como son.
Lo único que llevo tratándote de decir todo este tiempo, es que… ya es tiempo de evolucionar, necesitas hacerlo, no hay de otra.
Necesitas crear cambios muy profundos dentro de ti, pues por alguna razón, en realidad no estás disfrutando de tu vida y no te sientes pleno. Por eso yo estoy aquí, para ayudarte a recuperar esa plenitud que vive dentro de ti, y para lograrlo, tendrás que deshacerte de lo que te impide contactarla.
Estoy aquí para ayudarte a ver precisamente qué te impide contactar con tu sentido de vida, con tu pasión por vivir, con tu alegría y con tu verdadero ser que es tu esencia. Cada vez que yo aparezca en tu vida, será porque por ti mismo no te has dado cuenta que no estás siendo pleno y feliz, así es que si vuelvo a aparecer, no te asustes… mejor agradéceme que llegué y escúchame.
Y si realmente me escuchas, no tardarás en hacer los cambios que necesitas hacer en tu vida, los harás de inmediato, claro, eso si realmente quieres sentirte bien de nuevo, todo depende de qué tanto quieras. Y se que sí quieres, pero a la vez sé que quieres seguir en tu confort y en tu comodidad por vivir con lo “conocido”, aunque eso conocido te haga daño.
Prefieres seguir buscando la aprobación y aceptación de los demás, haciendo hasta lo imposible por llamar su atención; buscando seguridad en otras personas menos en ti; prefieres que los demás sean responsables de tu persona que tú mismo, y claro, te entiendo, todos quisiéramos regresar a la panza de nuestra mamá y despreocuparnos de todo.
Pero… te tengo una noticia, solamente entrando a un temazcal podrás acercarte a esa experiencia. Mientras tanto… necesitas asumir que eres responsable de ti y que solamente tú me podrás escuchar, y cuando me escuches y yo vea que ya me hiciste caso, créeme que me iré. Solamente tú puedes hacer que me vaya.
Y eso es algo muy importante que te quiero decir, en verdad me iré en cuanto vea que estás haciendo esos cambios en tu vida, cuando vea que estás en camino a tu evolución y que estás dispuesto a crecer y recuperarte a ti mismo. Mientras no lo hagas… aquí seguiré.
En conclusión, si hoy estoy aquí, es porque me necesitas.
Necesitas de mi para modificar tu manera de interpretar tu realidad, la cual dejame decirte que está un poco distorsionada. Necesitas deshacerte de creencias que no te ayudan y que nada más te limitan; necesitas perdonar todo ese enojo que guardas a tus seres queridos y recuperar tu libertad interior.
Y sobre todo, necesitas de mí para hacer lo que te gusta de la vida, para ser tú mismo, y perder el miedo al rechazo o abandono de los demás.
Necesitas de mí para ponerle límites a las personas que te lastiman; para que te agarres de valor y aprendas a decir que “no”; para que dejes de mendigar amor con quien no te merece; para que dejes de depender de la existencia de tu pareja para ser feliz; para que de una vez por todas… ¡cuides tu cuerpo!
¿De qué otra manera le habrías puesto atención a tu cuerpo? Digo, probablemente de muchas maneras, pero ésta está funcionando. Necesitas darle el alimento que necesita, dejar de criticar tu físico y agradecerle por lo que te da; haz que sude y que se mueva, ten tus hormonas al día y duerme las horas que necesitas.
¿Por qué te explotas? ¿Por qué te exiges tanto? No entiendo porque lo haces… si lo tienes todo, lo eres todo, tienes toda la capacidad que necesitas para crear tu propia realidad, pero te tratas como tu propio esclavo, eres demasiado severo contigo mismo… y estoy aquí para pedirte que simplemente dejes de hacerlo.
Así es que ya sabes… si realmente quieres que me vaya, toma el timón de ti mismo, pregúntate qué has hecho que te ha sacado de tu equilibrio interior. Pregúntate realmente cómo quieres vivir y lucha por esa vida, es tu vida, y solamente tú puedes decidir sobre ella… si a los demás no les parece, es porque los estás retando y tarde o temprano te seguirán, y si no… tendrán otra oportunidad, dales chance.
El único control que puedes tomar es el de ti mismo, pero para recuperarlo, tendrás que aceptar que lo has perdido, y que dejes que yo me exprese, que salga a decirte con todos esos síntomas tan horribles que me inventé para decirte algo muy claro, pero si me reprimes y te distraes cada vez que llego… no podré hablarte y vendré más fuerte.
Así es que la próxima vez que me sientas llegar, haz un alto, cierra los ojos… déjate sentir todo lo que te estoy diciendo, apaga tu mente racional por un momento, déjate llevar… y entiéndeme. Después, empieza el cambio en tu vida con acciones claras y específicas, y en menos de que te des cuenta, me iré.
Espero no tener que llegar muchas veces más en tu vida, pero si lo hago… recuerda que no quiero lastimarte, quiero ayudarte a que recuperes tu propio camino de evolución, el camino que si lo tomas, te hará mucho muy feliz.
Y ya para terminar, ojalá que puedas verme como lo que soy: tú esencia.
Soy tú mismo gritándote con desesperación que me escuches por favor. Así es que hola, yo soy tú, hablándote desde el fondo de tu corazón, desesperado tocándolo para que me pongas atención, lo que sientes no es taquicardia, soy yo, tu esencia, que quiere salir de ahí.
Con cariño, tu esencia disfrazada de ansiedad.

lunes, 31 de marzo de 2014

Permiso

Permítame hablar de su cuerpo.
Ese objeto de deseo que recorro con mi imaginación una vez a la semana.
Objeto de lujuria que me apasiona el hecho de poder tocar en alguna ocasión.
Permítame por favor hablar de su cuerpo.

No quiero comentar lineas, curvas o figuras que su cuerpo posee.
La grandeza de su cuerpo radica en el empeño que le pone.
La grandeza de su cuerpo radica cuando lo descuida para complacerse con cosas que desea no querer comer.

Su cuerpo.
Contoneándose al caminar.
Un dulce vaivén que me vuelve loco.
Un dulce vaivén que me lleva al cielo infinito.
Sin pensamientos impuros.
Es puro lo que pienso y deseo hacer con su cuerpo.
Pues su cuerpo es el envase de una gran persona.
Es el reflejo de un alma bella.
Es la imágen de un espíritu luchador incansable.

Permítame hablar más de su cuerpo.
Permítame bailar abrazado a su cuerpo.
Permitame sentir su cuerpo junto al mio.